Lo que está pasando con la IA es más grande de lo que parece
He creado mi primera herramienta en una mañana, sin escribir una sola línea de código. Cuando crear se vuelve fácil, el trabajo cambia… y el mercado también.
Hace unos días hice algo que, sinceramente, me hizo pensar.
Creé una herramienta yo solito.
No un simple prompt.
No una prueba rápida dentro de ChatGPT.
Una herramienta que hacía algo concreto y útil.
Vale, no era perfecta.
No era algo espectacular.
Pero funcionaba, que es lo importante.
Y lo más llamativo: me llevó menos de una mañana.
No sé programar.
No escribí ni una sola línea de código.
Solo expliqué a la IA lo que quería que hiciera.
Y lo creó.
Mientras la probaba, me di cuenta de algo importante
La herramienta no era lo que más me impresionaba. Era la facilidad con la que pude crearla.
Hace unos años, para hacer algo así necesitabas:
saber programar,
contratar a alguien,
o tener dinero para pagar el desarrollo.
Si no tenías eso, la idea se quedaba en tu cabeza.
Ahora no.
Ahora puedes describir lo que quieres construir… y tener algo funcionando en pocas horas.
Y estarás de acuerdo conmigo en que eso no es “una mejora más”. Es un cambio sustancial de las reglas del juego.
Porque cuando algo que antes era difícil y caro se vuelve fácil y barato, todo lo que hay alrededor cambia.
Las empresas trabajan de otra manera.
Los equipos se hacen más pequeños.
Las ideas se prueban más rápido.
Y cuando eso ocurre, el mercado laboral no sigue igual. Se reorganiza.
Y creo que todavía no somos conscientes de hasta qué punto.
Crear se ha vuelto fácil
La herramienta que hice no va a cambiar el mundo. Pero el proceso que seguí para crearla sí cambia algo importante.
Antes, crear tecnología era complicado. Había una barrera clara.
Si querías una app, una automatización o una herramienta interna, necesitabas:
conocimientos técnicos,
tiempo,
dinero,
o depender de alguien que supiera hacerlo.
Eso hacía que muchas ideas ni siquiera se intentaran.
Ahora esa barrera es mucho más baja.
No porque todo sea automático.
No porque la IA lo haga todo sola.
Sino porque el esfuerzo necesario ha bajado muchísimo.
Y cuando el esfuerzo baja, pasan dos cosas:
Se construye más.
Se necesita menos gente para hacer lo mismo.
Y aquí es donde empieza el verdadero cambio.
Cómo afecta esto al mercado laboral
Si algo que antes requería tres personas ahora lo puede hacer una con ayuda de IA, el mercado no reacciona con aplausos.
Reacciona ajustándose.
No significa que mañana vayan a desaparecer millones de empleos (o sí, no lo sé).
Lo que sí tengo claro es que veremos esto:
puestos que no se vuelven a cubrir,
equipos que no crecen,
tareas que se automatizan de un día para otro,
perfiles muy ejecutores que pierden valor.
La IA no está sustituyendo el talento. Está sustituyendo la ejecución repetitiva.
Y eso cambia qué tipo de profesional es más valioso.
Antes se valoraba mucho “saber hacer”. Ahora empieza a valorarse más “saber qué hay que hacer”.
No es lo mismo.
¿Habrá destrucción de empleo?
Sí, y lo digo desde el convencimiento.
Pero no como en las películas. No habrá un día en el que todo desaparece. Será más gradual.
Cuando una empresa descubra que puede hacer lo mismo con menos personas, lo normal es que no despida a todo el mundo de golpe.
Lo que hará es:
no contratar a alguien cuando se va,
no ampliar el equipo cuando crece la carga de trabajo,
automatizar tareas internas poco a poco.
Y eso, acumulado durante meses o años, cambia el panorama laboral.
¿Qué tipo de trabajos son más vulnerables?
Bajo mi punto de vista, no depende tanto del sector. Depende más del tipo de tarea.
Si tu trabajo consiste principalmente en:
leer información,
analizarla,
redactar algo,
estructurar documentos,
generar informes,
programar funciones repetitivas,
responder preguntas estándar,
la IA ya puede hacer una parte importante de eso. Y cada año podrá hacer más.
No significa que desaparezca el abogado, el financiero o el programador.
Significa que probablemente habrá menos perfiles puramente ejecutores.
La ejecución se abarata.
Lo que se encarece es:
el criterio,
la capacidad de diseñar procesos,
la toma de decisiones,
la responsabilidad final.
La diferencia no estará en usar IA
Aquí hay algo importante que quiero matizar.
No va a ganar el que “usa ChatGPT”.
Ganará el que sepa cómo integrar la IA en su trabajo de forma estructural.
Porque usarla para tareas sueltas está bien. Pero usarla para rediseñar cómo produces resultados… eso cambia por completo tu posición.
Cuando construí esa herramienta en una mañana, no me convertí en desarrollador. Pero sí entendí algo:
Si puedo crear soluciones sin depender de terceros, mi capacidad profesional aumenta.
Y eso, en un mercado que se está ajustando, es una ventaja clara.
Entonces, ¿qué hacemos con todo esto?
Podemos reaccionar de tres maneras.
Primera: minimizarlo.
Pensar que esto es otra moda tecnológica más.
Segunda: asustarnos.
Pensar que todo va a desaparecer y que no hay nada que hacer.
Tercera: entender que el cambio es real… y prepararnos.
Yo elijo la tercera.
La ventaja ahora es anticiparse
Todavía estamos en un momento curioso.
La mayoría de personas:
han probado la IA por encima,
la usan como buscador,
o la han descartado demasiado pronto.
Pero muy pocos la están integrando de verdad en su trabajo. Lo veo en mi día a día, en todas las empresas donde imparto formación o hago consultorías.
Eso significa que ahora mismo hay una ventana.
La persona que sabe usar la IA para:
analizar mejor,
construir más rápido,
automatizar tareas internas,
crear herramientas propias,
multiplica su impacto.
Y en un entorno donde el mercado se reorganiza, eso marca la diferencia.
No dentro de diez años.
Ahora.
El riesgo real de la IA (para todos)
El riesgo es usarla superficialmente.
El riesgo es pensar que por hacerle tres preguntas ya la estás aprovechando.
El riesgo es no tener método.
Porque sin método, la IA genera “parches”. Con método, genera soluciones. Y esa es la línea que separa a quien se adapta de quien se queda atrás.
Por eso nace IA Fácil, no para enseñar “trucos de prompts”, sino para algo más importante:
ayudarte a identificar qué tareas tiene sentido delegar,
enseñarte a estructurar bien lo que quieres construir,
evitar el caos de probar cosas sin dirección,
y convertir la IA en parte real de tu forma de trabajar.
Si sientes que lo que está pasando es más grande de lo que parece,
no necesitas más vídeos sueltos.
Necesitas estructura.



